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Changi de Singapur ha sido reconocido como el mejor aeropuerto del mund

Las largas esperas, las prisas en los aeropuertos, colas… Todos los que hemos viajado alguna vez conocemos esa sensación tan desagradable que, a veces, ocurre en los aeropuertos. Sin embargo, existen algunos muy especiales en los que es difícil aburrirse o llevarse un mal recuerdo.

 

Cada año, tienen lugar los premios Sytrax. Son unos premios muy reconocidos que analizan las encuestas de satisfacción que se hacen a los viajeros para poder darlos. Curiosamente, en los premios al mejor aeropuerto del mundo siempre es un país asiático el ganador. Quizás haya que fijarse en lo que ofrecen, si hay algo más que cafeterías y tiendas de regalos y qué tipo de ventajas brindan a los viajeros. Este año ya tenemos un ganador: el aeropuerto Changi de Singapur.

El ganador de los premios Sytrax

Changi de Singapur lleva seis años consecutivos recibiendo este premio. Parece que desde el primer año que ganó, nadie ha conseguido arrebatarle este puesto y, la verdad, no nos extraña. Este aeropuerto parece tenerlo todo y hace que cualquier problema o malestar debido a los vuelos incómodos se olviden con tan solo entrar en él. Veamos qué es lo que nos ofrece.

El aeropuerto Changi tiene varios parques infantiles para que los niños puedan disfrutar y jugar un poco antes de coger su siguiente vuelo. También, hay jardines tanto cubiertos como al aire libre en los que disfrutar de un pedazo de naturaleza y deleitarse con las vistas. Incluso, hay un jardín, conocido como el jardín de las mariposas, que es muy famoso y que recomendamos encarecidamente que cualquier viajero que pase por este aeropuerto visite.

Pero, esto no queda aquí. ¿Qué sucede si tenemos que esperar entre cinco y seis horas por nuestro vuelo? Changi de Singapur pone a disposición de los viajeros dos salas de cines que están abiertas las 24 horas, una piscina e, incluso, una lavandería. Además, pueden relajarse tras los largos vuelos acudiendo a las áreas de descanso donde se encontrarán con máquinas que dan masajes en los pies, podrán disfrutar de conexión wifi para ganar con sus apuestas favoritas, leer la prensa online o hacer compras por Internet.

Con respecto a la alimentación, Changi de Singapur tiene varias tiendas, una plaza de alimentación y un supermercado. Estas opciones permiten que los viajeros escojan la que mejor se adapte a sus gustos y a su bolsillo. Sin duda, es difícil que este aeropuerto no supere todas las expectativas.

Changi de Singapur, todo un lujo

Los viajeros pueden pensar que para acceder a todo esto, quizás tengan que pagar un precio muy alto. Pero, en realidad, los jardines, los parques, el cine y la piscina son gratuitos para ellos. Por lo tanto, pueden disfrutar de todo esto sin preocuparse por el dinero.

No nos extraña que Changi de Singapur haya sido escogido como el mejor aeropuerto del mundo, ya no solo por todo lo que ofrece a los viajeros, sino porque les exime de tener pagar por algunas actividades. Sin duda, este aeropuerto es una atracción en sí mismo y es difícil no llevarse un recuerdo inolvidable.

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Gracias 2017. El mes a mes de un año increíble.

En Enero recibía Año Nuevo en Filipinas; con miedo al tifón que se avecinaba en esos días y a los fuegos artificiales que no dejaban de sonar – detesto los ruidos fuertes – pero feliz y en paz entre playas transparentes y shakes de frutas.

En Febrero me entró el sentimiento de culpa por no haber ido a pasar Navidad en Perú y rápidamente compré un pasaje desde Londres para pasar el cumple de mi abue allá. Días lindos, ajetreados, pero esos que te reconfortan al estar cerca de los tuyos. Aprovechando que andaba por el otro continente, tuve un rápido viaje de trabajo por Colombia y México.

En Marzo tuve la suerte de regresar a la India. Un sueño de viaje de lo más top, donde tuve que aprender – o intentar – a convivir con 30 personas de todo el mundo, las 24 horas del día, pero que me trajo muchas lecciones y también nuevos amigos.

Conocí además a una mujer de Malasia espectacular, fuerte, aguerrida y siempre sonriente – siempre, en todo momento – . Hace algunas semanas sufrió un terrible accidente haciendo lo que más le gustaba, correr, y mi corazón se estrujó en mil pedazos cuando me enteré de la noticia. Ella está ahora luchando por su vida, pero Evelyn me enseñó tanto en los días que compartimos, ese corazón noble y esas ganas de disfrutar la vida al máximo, que estoy segura se recuperará pronto para seguir alegrándonos a los que la conocemos.

En Abril aproveché de mis últimos momentos en Londres, esa vibrante ciudad que me alojó por más de un año, todavía recordando entre llantos y risas como llegué corriendo un año atrás del aeropuerto a la ciudad, cayéndome en el metro de Victoria Station con mi maletota gigantesca, sin saber bien si me estaba mudando oficialmente o qué. Londres que me enseñó tanto, me dio un trabajo increíble y divertido, me presentó gente muy interesante – algunos no tanto – y me siguió dando lecciones de vida.

En Mayo llegó el momento de partir. “Espérame unos meses, dejo Londres y me voy a viajar contigo”. Llevábamos pocos meses como pareja, mi novio se había venido a pasar tiempo conmigo en Londres y esa fue la frase que desencadenó mucho de lo que vivimos en el 2017. Egipto fue la gran puerta de entrada a esa vida nómade que tratamos de aprender – a tropezones a veces – a vivir. Siguieron muchos países, pero sobre todo, siguió el crecimiento como personas y también de una relación que empezó en lo más alto, viviendo, viajando y trabajando juntos, 24/7, mientras durante todo esto, se conocían más y se seguían eligiendo.

 

En Junio nos dimos varias vueltas, llenas de reencuentros, nuevos amigos, y eventos preciosos. Mi bella España nos acogió en muchas de sus ciudades por unos días, entre islas, sur andaluz, Madrid que nunca tiene pierde y bodas de amigos queridos.

Nos reímos como locos, compartimos con otros bloggers – pero sobre todo amigos – que tanto queremos, inauguramos nuestro gran amor por los road trips con nuestro inolvidable Beatle descapotable entre carreteras terciarias por Andalucía y mi chico enamorándose de cada pueblo blanco que visitábamos.

En Julio estábamos pasando nuestro verano en Ucrania. ¿Ucrania? Sí, país tan desconocido para mi como para ti, pero que fue una gran sorpresa y no dejo de recomendarlo a cada persona que conozco. A veces hay que romper esquemas para darte cuenta que hay mucho mundo más allá. Fueron unos meses de descanso físico, pero mucho punche mental para producir, producir y tratar de darle forma al trabajo online para hacer más sustentable nuestra forma de viajar.

 

En Agosto salió un viaje fugaz a Suiza. Muy sabios nosotros pasando del país más barato de Europa a posiblemente el más caro de la zona. Un evento familiar nos invitaba a conocer este país que nos hacía ojitos, y no se equivocó, ya que toda su perfección y lagunas coquetas hicieron que nos enamoráramos de este país.

 

En Septiembre de nuevo nos tocó partir. Con nudo en la garganta nos despedíamos de nuestro bello Lviv, y empezábamos una maratón de viajes, eventos y actividades que poco más nos costaban la vida y la relación. ¿Aprendizajes? Amamos viajar, pero preferimos hacerlo lento. Vivimos mucho en un periodo muy corto, y la cabeza no te da y el cuerpo te pide chepi. No me quejo, de esos golpes es que uno se lleva los aprendizajes más grandes.

 

En Octubre seguimos viajando a mil por hora. Celebrando mi cumple entre Irlanda y Holanda, entre desconocidos y amigas de antaño, entre hoteles cinco estrellas con spa pero también en colchones en el suelo muertos de frío y hostels que no quiero recordar porque nos dejaron varias picaduras de bedbugs de esas que te arruinan la vida. Un mes movidito, pero como siempre, agradecida por haber tenido la oportunidad de haberlo vivido con tanta intensidad, ¿sino que les contaría ahora?

 

En Noviembre volvimos a partir, esta vez para regresar. Volvíamos a casa y mi estómago estallaba con maripositas revoloteando. Conocí a la familia de mi novio y pasamos lindos días descansando en un verano cordobés que a veces se extraña con este insípido cielo gris limeño. Nos dimos tiempo para nosotros, sin vuelos mañaneros que tomar, mochilas que cargar o viajes que organizar. Bueno, un poco sí porque no puedo con mi genio y tenía que ser buena anfitriona de mi país en el siguiente mes, pero mucho más ligera y centrada en disfrutar el sabor del día a día.

 

Y llegó Diciembre con esas mismas mariposas , pero elevadas a mil. Feliz de regresar a mi país por un tiempo, abrazar a la familia y reír a carcajadas con los mejores amigos. Lima sigue como siempre, más cara, eso sí, pero con esos sentimientos encontrados que me trae y me hacen pensar, y mucho.

 

No es que deje de ser agradecida o alguna vez pierda la conciencia de la tremenda vida que he decidido vivir, pero ahora que me toca hacer resumen del 2017 sonrío con complicidad porque puedo entender porque estos días hago siestas tan largas para descansar de tanto movimiento en estos 12 meses. ¿La Analucía de hace algunos años se habría imaginado que a los 33 iba a vivir tan intensamente y encima compartiéndolo en un blog de viajes? Definitivamente no.

Tengo la manía de tratar de organizar todo lo que se viene, de planificar o por lo menos ponerme objetivos. Ahora tengo una mezcla entre querer hacerlo y dejar que las cosas fluyan, pero también soy consciente que pase lo que pase, y que si los planes no salen como crees – porque a veces suelen ser mucho mejor – , la vida siempre se encarga de darte experiencias espectaculares y aunque a veces no sea bonito en ese momento, mucho aprendizaje para tomar mejores decisiones.

Gracias a todos los que fueron parte de mi 2017 y emocionada porque este año que se viene esté lleno de sorpresas, mucho amor y gente hermosa a mi alrededor.

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¿Cómo viajar sin maletas?

Llega el momento del viaje. Por fin estamos en el aeropuerto. Vemos en la pantalla dónde tenemos que facturar y allí que vamos. La sonrisa, muchas veces, se nos nubla al contemplar la gran cola que hay. Hay alternativa aparte de la de viajar con equipaje de mano cuando no es viable, y es que existen servicios para enviar maletas, incluso, antes de coger el avión, para que cuando lleguemos a nuestro destino, nos esperen allí.

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Las compañías aéreas han cambiado mucho en los últimos años. Con la aparición de las low cost nos hemos visto obligados, también nosotros, a cambiar nuestra forma de viajar y adaptarnos a la nueva situación, no ha sido al revés.

Nos compramos maletas pequeñas, o que dicen cumplir las medidas para entrar en cabina, y muchas veces, dependiendo de la compañía, no es así, por mucho que saquemos cosas y nos abriguemos como si fuésemos al Polo Norte, la maleta sigue sin entrar, incluso aunque no sea rígida y se pueda intentar moldear hasta que hacerla caber en ese cubículo que ponen las compañías antes de embarcar.

Al final, el equipaje ha pasado a ser un problema, aunque aún sigamos preparándolo con ilusión. Y a esto, se le suman los posibles extravíos que pueden amargarnos las tan ansiadas vacaciones porque, al hecho de no tener ropa, se le junta el tener que estar pendiente de cuándo y dónde se recibirá el equipaje. Viajar sin maleta sería lo ideal. Así uno sólo se debe preocupar de no perder su tarjeta de embarque, tener el pasaporte listo y, al subir, al avión sólo contemplar el paisaje desde la ventanilla.

Y de verdad se puede hacer. Existen compañías con las que se puede contactar y se ocupan de recoger la maleta y enviarla al destino a través de una gran red de transportistas, lo cual puede resultarnos muy útil también si sabemos ya de antemano que vamos con poco tiempo al aeropuerto y cada minuto que pasamos en la serpiente de la cola de facturación, es oro.

Pero vamos más allá. Este servicio resulta aún más útil cuando vamos a vivir a otro sitio. Aunque sea temporalmente, hacemos una especie de minimudanza en la que no sólo necesitaremos una maleta, sino varias. Poder viajar con un equipaje de mano y haber realizado el envío de otros con anterioridad sin tener que estar pendientes de que no los envíen familiares o amigos, es perfecto. Viene muy bien enviar el equipaje con anterioridad a la salida para que cuando lleguemos a nuestro destino nuestro equipaje nos esté esperando allí. En un momento, cuando nos queramos dar cuenta, ya estamos instalados porque tenemos todo lo que, en un principio, habíamos previsto necesitar.

¿Qué debemos hacer para poder pedir un presupuesto? Se puede realizar online en serviequipaje.com, cumplimentando tan sólo el país de origen y destino y el peso, ancho, largo y alto de nuestro equipaje. A partir de ahí, el usuario sabrá cuánto le cuesta el envío, dependiendo de si es ida y vuelta o sólo ida. Utilizando este tipo de servicios, que en muchos casos tarda sólo 24 horas, dependiendo del destino, por fin, seremos libres para poder cumplir ese augurio de buen viaje. Feliz vuelo.

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