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Viajeros inspiradores: Mariano Cadeneau

VIAJEROS INSPIRADORES

Creo que todos los seres humanos tenemos sueños. Nos imaginamos haciendo lo que nos gusta, descubriendo sitios increíbles, anhelando ser felices de alguna forma, ¿pero todos llegamos a cumplirlos? Puede que no todos tengan la fortaleza de lograr esos sueños o posiblemente todavía no están preparados.

En mi caso, inspirarme de viajeros que ya habían dado ese gran salto hacia la felicidad me impulsó a perseguir mi sueño y tener claro que aunque cueste, aunque renuncies a muchas comodidades, aunque la sociedad te tilde como rebelde o irresponsable, cada paso que vas consiguiendo en lograr esa gran meta es un nivel más de felicidad y plenitud (que tal vez nunca habías sentido) y te das cuenta que estás por el camino correcto.
Hablando con algunos amigos Travel Bloggers, quise preguntarles sobre cómo es que empezaron a viajar, a perseguir sus sueños, etc. y así sin querer, se me ocurrió crear una Nueva Sección de Viajeros Inspiradores, con historias reales que espero puedan aportar un granito de arena en perseguir tus sueños.

Me fascina esta primera historia,  la de Mariano Cadeneau. Travel Blogger en El Gran Viaje y Consultor Web freelance argentino, quien plasma en este texto muchas similitudes de lo que yo también viví, y no pude evitar sonreír leyéndolo y acordándome de esa Analucía que también estaba llena de incertidumbre pero también con muchas ganas de buscar la felicidad, allí donde esté.
Llénense de inspiración con este relato, que no dudo les va a fascinar igual que a mi:

Mariano Cadeneau

Al estudiar ingeniería, como fue mi caso, sentía que de alguna manera la sociedad espera que uno vaya gradualmente subiendo en la escala jerárquica, teniendo cada vez más responsabilidades y más gente a cargo y cada vez menos tiempo libre. A medida que avanzaba en la carrera, sentía que me estaban preparando para ser gerente y que yo no quería eso para mi vida.

Mientras veía esa tendencia, que no me estaba gustando, empecé a leer algunos blogs como los de Juan, Laura y Aniko y me fui dando cuenta que había un viajero latente en mí al que no estaba escuchando. De alguna manera empecé a simpatizar con la idea de viajar de mochilero, para conocer las culturas desde adentro, conectándome con los locales y no sólo conociendo lugares y haciendo excursiones para que me muestren y cuenten lo mismo que le cuentan a todos los que visitan el lugar. Empecé a interesarme en las historias, esas únicas e irrepetibles que te llegan sólo cuando te conectás con el otro en primera persona.

Así fue que en el verano del 2012 hice mi primer viaje de mochilero al norte argentino de casi un mes y ME ENCANTÓ. Me movilizó muchísimo y tuve momentos de una plenitud que nunca antes había sentido. Sabía que lo iba a repetir. Mientras tanto seguía siendo empleado en una empresa, como consultor, ganando bastante bien, con mucha flexibilidad y podía arreglármelas para conseguir casi un mes de vacaciones, descontándome días, juntando con feriados, jugando al tetris digamos. Pero ya sentía que no me alcanzaba. Que quería algo distinto para mi vida.

MarianoCadeneauViajarParaVivir

 

Al año siguiente, en el 2013 y en otoño, me fui de mochilero de vuelta, pero esa vez al sur de Argentina, a la mítica Patagonia. Y ahí ya la experiencia fue completísima: empecé el viaje en tren (transporte que adoro), hice dedo, me quedé con gente de CouchSurfing y conocí a mucha gente local y a numerosos viajeros también, me quedé también en hostels, acampé, me perdí, me encontré y volví de ese viaje de un mes y me volvió a pasar que mirando para atrás todo lo vivido, sentía que había sido mucho más de un mes, volví en avión y me mareé un poco más por la rapidez de la vuelta. Ahí entendí que nuestra concepción del tiempo es una abstracción, que es muy relativa y que cuando uno hace lo que ama, la percepción del tiempo es totalmente distinta. En ese viaje entendí que iba a hacer todo lo posible para poder viajar todo el tiempo que me fuera posible en los siguientes años.

 

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Poco tiempo después, cruzó por mi cabeza mi primer gran sueño viajero: conocer el Machu Picchu. Quería llegar por tierra y agua, despacito y combinando todo lo te contaba antes, que ya era parte de mí y de la manera en que me gusta viajar. Ese viaje dio el nombre al blog, porque ese era “El Gran Viaje” para mí, la tesis de todos los anteriores. Fue mi primer viaje por tiempo indeterminado,  por tierra y agua por Argentina, Bolivia y Perú y que finalmente duró poco más de 3 meses, lo cual hoy creo que no es tanto, pero no por eso fue menos importante para mí. Fue el primero que hice en donde no tenía una rutina esperándome, ya que para hacerlo, antes había renunciado al trabajo que tenía hasta ese momento.

Disfruté muchísimo ese viaje y aprendí, aprendí un montón. Me di cuenta una y otra vez que las personas son maravillosas, que la gente buena es la que abunda y que hay tanto por conocer que no puedo concebir la idea de estar fijo en un lugar y conformarme con unos pocos días de vacaciones al año. Además experimenté que estar en movimiento puede ser más barato que estar fijo en un lugar, con todos los compromisos que eso genera. Sabía que tenía que salir del paradigma del Lunes a Viernes de 9 a 18, porque no me hacía feliz. Pero me llevó un tiempo más lograrlo.

Al volver de ese primer “gran viaje”, me di cuenta que no me había preparado para la vuelta. Tal vez me equivoqué en eso, tal vez era parte del proceso de aprendizaje, no lo sé y no sé si sirve de algo juzgarlo. En ese momento sentía que tenía que hacerlo y lo hice. No tenía miedo a hacer dedo, a pasar por ciudades “peligrosas”, a animales venenosos, a las alturas o algo así, tenía miedo a la vuelta, ¿pero sabés qué hice? Me dejé llevar y me fui igual. Y fue un viaje bisagra en mi vida, nunca nada volvería a ser lo mismo después de esa experiencia. Y perdoname que caiga en el cliché, pero poco tiempo después de comenzar esa aventura, me di cuenta que lo importante no era llegar al Machu Picchu (que igual lo hice), sino que lo que importa es el camino.

La realidad es que al volver, estuve unos 6 meses viviendo con mis viejos y lleno de dudas y de miedos, con mucha incertidumbre y sin una buena base económica, lo que sentía que a mí me condicionaba, porque me hacía depender de otros casi a diario y eso no me gustaba. Hoy creo que alcanzar un cierto grado de libertad financiera es importante para ser un poco más libre en este mundo en el que vivimos.

En esos meses hice de todo un poco, pero no me cerraban los números, no me sentía pleno ni preparado para comenzar a trabajar de forma independiente, para armar mi marca personal o mi negocio y lograr auto-sustentarme. Estaba súper disperso.

Así que decidí comenzar de vuelta y volví a trabajar como empleado, pero en ese momento sabía muy bien qué era lo que quería para esa transición y quería hacerlo lo más agradable posible: exigí tener flexibilidad horaria, trabajar de casa una buena parte del tiempo y prioricé la posibilidad de viajar por trabajo, porque era una asignatura pendiente que tenía. Me lo habían prometido y sucedió dos veces: viajé a través de la empresa a Chile por casi tres meses y poco tiempo después fueron dos semanas a Estados Unidos. Cuando volví de USA me ofrecieron transferirme allá y hubo muchas vueltas. Hasta el mismo momento en que me fui me seguían asegurando que la posibilidad estaba súper fuerte, que era inminente y que iba a ocurrir sí o sí. Pero no quería que jueguen con mi tiempo, así que pedí una licencia de 3 meses sin goce de sueldo y dejé presentada la renuncia, que tenía fecha del 01/07/16. Esa oportunidad, al menos hasta el ultimatum que planteé nunca se concretó. Ahora es oficial, ya no soy más empleado y no sé si volveré a serlo alguna vez. Aunque en la vida no hay que descartar nada…

Así que llegamos al presente: desde el 22 de abril de este año me encuentro viajando por Sudamérica como nómade digital y los ingresos necesarios para cubrir los gastos del viaje (y también para ahorrar un poco) me vienen del trabajo que realizo de forma independiente y online para distintos clientes. A gran parte de ellos los conseguí a través de una plataforma Freelancer orientada al mercado latinoamericano, que me da muy buenos resultados desde hace ya un tiempo.

 

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Estoy en este camino porque no quería tener que pasar una y mil veces por el proceso de encontrar un trabajo, ganar dinero, ahorrar, renunciar, hacer un viaje de n meses, volver, encontrar otro trabajo y así sucesivamente, quería construir algo más sustentable, que pudiera mantener en el tiempo todo el tiempo que quisiera para no parar de viajar. Eso es lo que estoy haciendo ahora y no podría estar más feliz. Siempre hay cosas para mejorar porque esta forma de vida te pone a prueba todo el tiempo, pero hoy sé que no lo cambiaría por nada.

Hoy logré en mi vida poder estar en constante movimiento: cada semana estoy en un lugar distinto, sigo generando el dinero que necesito para vivir de viaje y para ahorrar, estoy metido en varios proyectos que me llenan plenamente y es probable que alguno de ellos (o varios) puedan ser en un futuro fuentes de ingresos que me ayuden a alcanzar esa libertad financiera de la que te contaba.

¿Sabés qué? También acabo de empezar un curso de posgrado a distancia, ¿a qué voy con esto? A que hoy con internet se abre una nueva puerta que refuerza la idea de que los únicos límites están dentro nuestro, en las barreras que nos auto-imponemos.

Así que esa es un poco la historia que quería contarte. Como verás, no hay mucha magia en todo esto, hay muchísimo esfuerzo, hay hipótesis, pruebas y conclusiones, hay bastante de golpearse contra la pared, aprender lo que hay que aprender e intentar algo distinto, hay también algo de meterse el ego en el bolsillo, de ser más humilde y de luchar un poco contra el status quo. Te recomiendo que te cuestiones a cualquier persona que te ofrezca un camino fácil, una solución mágica y rápida. Todo es posible pero al menos para mí, los grandes logros de mi vida implicaron muchísimo esfuerzo. Voy a cerrar con algunas conclusiones que espero que puedan servirte para dar ese paso, que tal vez estés anhelando para tu vida…

Mirá bien dentro tuyo y preguntate: ¿soy feliz? ¿me siento pleno? ¿esto que estoy haciendo hoy es lo que quiero para mi vida? Si no estás del todo conforme, seguí metiéndote más adentro, repreguntate, pedí feedback a otras personas que te conocen pero no lo tomes como determinante, sólo usalo para tener otro punto de vista.

Te propongo algo fuerte: imaginate en tu lecho de muerte, en tus últimas horas en esta vida en esta tierra. Seguro vas a estar mirando tu vida en un instante, ¿y sabés qué es lo que más te va a pesar? Te van a atormentar todas esas cosas que pudiste haber hecho, pero no te animaste a hacer.

Así que si no te sentís pleno, no te pongas excusas ni te tires abajo. Planteate metas y ponele fechas, ponete pequeños objetivos que en un tiempo X te lleven a esa meta que te imaginaste porque esta vida es única.

Si lo que estás soñando es un viaje largo, hacelo. No soy de los partidarios a dejar todo e irse así nada más, pero no te puedo explicar lo mucho que vas a aprender. Desde mi humilde lugar lo que te planteo es que te preguntes que querés hacer cuando vuelvas, no para que eso te condicione, porque el viaje puede movilizarte y cambiarte por completo, pero hacé el ejercicio de pensar que vas a hacer cuando vuelvas y cómo querés prepararte para ese viaje.

Otra cosa: vivir de viaje no es vivir de vacaciones. Implica mucho esfuerzo, por lo que si pensás intentarlo, a mí me resultó una transición más gradual, comenzando a ser freelancer aún mientras era empleado. Fueron meses de muchísimo trabajo, pero eso me permitió empezar a ganar mis primeros clientes, a construir lazos y a ahorrar un poco más. Hoy hago ajustes todo el tiempo, pero siento que las bases están muy fuertes y que tengo lo necesario para llevar este modelo de vida a cualquier parte del mundo.

Sólo vos sabés que es lo que te hace feliz, así que no copies el modelo de nadie, aprendé de todas las personas que te inspiren y hacé tu propio camino. Y no tengas miedo, puede pasarte que las cosas no funcionen como pensabas. Analizá tu situación actual, hacé los ajustes que necesites y seguí adelante por otro camino.

En la vida, la constante es el cambio. No temas en cambiar, en reinventarte una y otra vez. No le creas a los que te digan de manera determinante qué es lo que vos tenés que hacer, sólo vos muy adentro tuyo lo podés saber. Y jugate por lo que te sentís, que de nada te vas a arrepentir más en esta vida.

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