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Sentir magia al visitar Eslovenia

“Encontrar magia en aquellos rincones donde no lo esperabas es más gratificante que ir a esos sitios de los cuales todos te hablaron maravillas y a los que vas con demasiadas expectativas y terminas decepcionado. Tú me diste magia en esos pocos días que te pude disfrutar, pero no fueron suficientes porque ya sabes cómo es esto, el viajero tiene que partir y continuar su ruta, pero sabía que estaba dejando mucho por descubrir – por descubrirte- sabía no solo en mi mente, sino muy adentro de mi corazón que nos volveríamos a ver.

Eslovenia - Analucia

 

Te seré sincera Eslovenia, ni estabas en mis planes de la vuelta al mundo cuando la andaba organizando. No sabía mucho de ti, tenía 1 año para sacarle el jugo a este increíble planeta que tenemos y todo plan se me quedaba corto. Pero así como uno planea y termina haciéndolo todo al revés, así con esa incertidumbre cruce Croacia en un bus nocturno con mi mochila a la espalda y llegue a una mágica Liubliana que me paralizó el corazón al mostrar tanta belleza en algo que no esperaba. Esas calles empedradas, ese ambiente al lado del río, esa gente sonriente, ese misticismo que se cruzaba a mi alrededor. ¿Cómo es que nadie me había advertido de este lugar? Podía dar vueltas entre los puentes, quedarme mirando a la gente y solo ser feliz. Se respiraba paz, se respiraba tranquilidad.

Pero si ya la capital me había fascinado, me terminaste de enamorar al llegar al Lago Bled. ¿Acaso podía existir un lugar donde solo pretendieses quedarte por ese no sé qué que sentías al mirar por la ventaba empañada de tu bus? El cielo pronosticaba lluvias, y tal vez tus planes de hacer un trekking hasta las cataratas no se iban a cumplir… pero, ¿por qué no? Si no vivimos la vida como una aventura, ¿qué sentido tiene? Si hay algo de lo que no me quiero arrepentir es de quedarme con pendientes en mi vida, y la lluvia se convirtió entonces en un mejor motivo para adentrarme a la aventura.

Había conocido a Paulina dos días antes en Croacia, y tal vez para ambas fue el mejor trekking que pudimos hacer, empapadas, riéndonos, conversando de todos los temas existentes y fascinadas entre la tranquilidad del bosque y la magia de los colores. Ese cansancio que te recorre todo el cuerpo, se compensa con un chocolate caliente al lado de la chimenea en ese hostel que más parecía tu casita de madera perdida en el bosque con la que siempre soñaste.

¿Te das cuenta ahora, Eslovenia? Solo sentí amor por ti en los pocos días que te pude disfrutar, y si hay algo que tengo muy claro es que uno tiene que llenar la vida de aquello que te hace feliz; y tú me hiciste sentir tan plena entre esas callecitas de Lubliana y esa naturaleza pura en Bled que si fuera por mí, repetiría mi visa una y mil veces más. ¿Nos volvemos a ver?”

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